miércoles, 25 de abril de 2012

Danza Acausal



Según el principio de exclusión de Pauli, la sincronicidad se origina en los patrones fundamentales del universo y no a través de una causalidad de impulsos que normalmente relacionamos con sucesos de la naturaleza. Por esta razón, Jung ha llamado a la sincronicidad un «principio conector acausal». También W. Pauli propuso la existencia de una conexión acausal en su principio de exclusión.
En el nivel cuántico, toda naturaleza entabla una especie de danza abstracta y todas las partículas y cuantos elementales de energía se pueden dividir en grupos según el tipo de danza que ejecutan.
Por ejemplo, los electrones, protones, neutrones y neutrinos, junto con otras partículas, forman un grupo que danza de forma antisimétrica,  mientras otro grupo que incluye mesones y fotones de luz danzan de forma simétrica… En caso antisimétrico, la naturaleza de este movimiento o danza abstracta tiene el efecto de mantener las partículas con la misma energía siempre apartadas las unas de las otras. Sin embargo, esta exclusión no es el resultado de ninguna fuerza que actúe entre ellas ni es un acto de causalidad entrópica, sino que procede de su respuesta a una suerte de armonía implicada de las partículas como conjunto. Esto es: el patrón original de la danza entera ejerce un profundo efecto sobre el comportamiento de exclusión, lo que provoca que los electrones en un átomo se amontonen en una serie de niveles de energía y hace que un átomo sea químicamente distinguible de otro.
Por otro lado podemos reconocer la danza simétrica detrás de la intensa luz coherente del láser, de los superfluidos y de la superconducción. La danza simétrica del principio de Pauli está en lucha constante contra la fuerza de la gravedad y podemos ver muestras de sus colapsos en el derrumbamiento de una estrella durante las fases de la enana blanca, de la estrella de neutrones y del agujero negro.
Según la Dra. Marie-Louise von Franz, la sincronicidad es la manifestación de un principio mucho más amplio de «ordenamiento acausal» que también se encuentra en la matemática y en la teoría cuántica y que explica los “actos de creación en el tiempo”
Esto implica que un patrón abstracto se oculta debajo de la superficie de la materia atómica y determina su comportamiento de un modo acausal. Es en este sentido que el principio de Pauli crea un paralelo con el principio de la sincronicidad de Jung.
La simetría y el patrón de ordenación causal no están explícitamente presentes en ninguna parte determinada del sistema sino que se revelan por medio de su respuesta a esa especie de Música Abstracta...

"...La Conciencia Presciente puede detectar «paralelismos acausales» con sucesos naturales y sociales, de modo que la psique se convierte en un espejo en el que se reflejan los patrones de la danza inmanente.   Dentro del oráculo, el microcosmos y el macrocosmos, coexisten y se entrecruzan de modo que los mundos internos y externos pueden contenerse y reflejarse..."